Números 1:1

1Y HABLO El Señor á Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo del testimonio, en el primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:

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Acerca de Números capítulo 1 versículo 1:

El Libro de los Números o simplemente Números (del griego  [Arithmoí]; llamado en hebreo : ‘En el desierto’) es el cuarto libro del Tanaj hebreo (que desde el siglo II d. C. ?aunque con algunas diferencias? es llamado Antiguo Testamento de la Biblia). Es el cuarto libro de la Torá judía (o Pentateuco ?‘los cinco libros’? según su posterior nombre griego) y de la colección de libros históricos.

Viene precedido por el Levítico y seguido por el Deuteronomio.


Origen del nombre

El nombre original del Libro de los Números es, bamidbar (‘[libro de] en el desierto’) en hebreo. En el siglo III a. C. el Bamibdar fue traducido al griego por los Setenta, con el nombre de, arizmoí (‘números’).

Todo el libro está poblado de números, que consigna con minuciosidad extrema: la cantidad de jefes de las tribus (cap. 7); número de las poblaciones y libaciones necesarias (13); cuenta de la cantidad de hombres sublevados (16:2); cabezas de ganado que han de ser destinadas al sacrificio ritual (28-29); cantidad de botín y su reparto exacto (31); agrimensura y dimensiones del territorio (35); incluso recuentos minuciosos de las leyes y los relatos contados.

Es posible que el libro exagere o idealice algo la cantidad de hebreos, pero es innegable que, más allá de ello, pinta un cuadro de la vida y la sociedad de aquellos tiempos con una fuerza incomparable, describiendo incluso con gran vivacidad el desierto del Néguev y la manera de vivir en él.

Más de una vez se expresa que Moisés se dedicó a registrar cada sitio donde los hebreos se detenían, cada oasis y cada campamento.

Plegaria del Día

gracias señor tu misericordia me fortalece

señor Jesús, que el amor incondicional de tu corazón y la grandeza de tu espíritu acompañe y cobije diariamente a mis hijos, para preservarlos de todo mal en los caminos de este mundo oscuro, lleno de cosas que los vislumbran y los engañan, proteja señor Jesús nuestra alma para que no la perdamos y podamos llegar a ti sin vergüenza, con un corazón rebosante de perdón como tu nos a enseñado. Abre nuestros ojos para poderte ver en el prójimo y nuestros oídos para saberte escuchar y poder entender lo que tienes preparado para nuestra vida. gracias Dios por tu infinita misericordia, por el pan de cada día y por la salud mía y de mis hijos que nos permite trabajar para tu gloria y tu honra señor Amen