Isaías 1:1

1VISION de Isaías hijo de Amoz, la cual vió sobre Judá y Jerusalem, en días de Uzzías, Jotham, Achâz y Ezechîas, reyes de Judá.

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Acerca de Isaías capítulo 1 versículo 1:

El Libro de Isaías (en hebreo?.hu) es el primero de los Profetas Mayores en la Biblia Hebrea y el primero de los Profetas Mayores en las Biblias cristianas. El libro es identificado por un sobrescrito como la obra del profeta del siglo VIII a. C. Isaías ben Amoz, pero hay amplia evidencia de que gran parte de este fue compuesto durante la cautividad de Babilonia y después. Bernhard Duhm originó el punto de vista, en consenso a través de la mayor parte del siglo XX, que el libro se compone de tres colecciones separadas de oráculos: Proto-Isaías (capítulos 1–39), conteniendo las palabras de Isaías; Deutero-Isaías (capítulos 40–55), el trabajo de un anónimo autor del siglo VI a. C. escrito durante el Exilio; y Trito-Isaías (capítulos 56–66), compuesto después del retorno del Exilio. Mientras que prácticamente nadie hoy en día atribuye todo el libro (ni siquiera la mayor parte) a una persona,3 la unidad esencial del libro se ha convertido en un foco en la investigación actual. Isaías 1–33 promete el juicio y restauración de Judá, Jerusalén y las naciones; y los capítulos 34–66 presumen que el juicio ha sido pronunciado y que la restauración llegará pronto. Por lo tanto, se puede leer como una extensa meditación sobre el destino de Jerusalén durante y después del exilio.

La parte Deutero-isaiana del libro describe cómo Dios va a hacer de Jerusalén el centro de su gobierno en todo el mundo a través de un salvador real (un mesías) que destruirá a su opresor (Babilonia); este mesías es el rey persa Ciro el Grande, que no es más que el agente que trae el reinado de Yahweh. Isaías habla en contra de los líderes corruptos y por los más desfavorecidos; y las raíces de la rectitud en la santidad de Dios antes que en el pacto de Israel. Isaías 44:6 contiene la primera declaración clara de monoteísmo: «Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios». Este modelo del monoteísmo se convirtió en la característica definitoria del judaísmo post-exilio, y la base para el cristianismo y el Islam.

Isaías fue una de las obras más populares entre los judíos en la época del Segundo Templo (c. 515 a. C.–70 d. C.). En los círculos cristianos se le tuvo en tan alta estima como para ser llamado «el Quinto Evangelio», y su influencia se extiende más allá del cristianismo a la literatura y a la cultura occidental en general, desde el libreto de El Mesías de Haendel a una serie de frases cotidianas como «espadas en rejas de arado» y «voz en el desierto».

Estructura Isaias

El consenso de los expertos que dominó la mayor parte del siglo XX vio tres colecciones separadas de oráculos en el libro de Isaías. Un esquema típico basado en este entendimiento del libro considera su estructura fundamental en términos de la identificación de los personajes históricos que podrían haber sido sus autores:

1–39 – Proto-Isaías, conteniendo las palabras del Isaías original;

40–55 – Deutero-Isaías, la obra de un autor anónimo del Exilio;

56–66 – Trito-Isaías, una antología de unos doce pasajes.

Mientras una parte del consenso todavía se mantiene (prácticamente ningún erudito contemporáneo sostiene que todo el libro, ni siquiera la mayor parte, fue escrito por una persona), esta percepción de Isaías como formado por tres secciones bien diferenciadas sufrió un desafío radical en el último cuarto del siglo XX. El nuevo enfoque considera al libro en términos de sus características literarias y formales, en lugar de los autores, y ve en ella una estructura de dos partes divididas entre los capítulos 33 y 34:

1–33 – Advertencias de juicio y promesas de la posterior restauración de Jerusalén, Judá y las naciones;

34–66 – El juicio ya ha tenido lugar y la restauración se ha acercado.

Plegaria del Día

5 razones para orar

Muchas veces nos quejamos que no sabemos cómo orar o porqué orar. Hay muchos motivos para acercarnos a Dios en oración. Pero me gustaría compartir con ustedes esta nota acerca de la oración.




1) Para buscar el rostro del Señor y conocerlo mejor (salmo 27:8).

Salmo 27:8: Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió Tu rostro, Señor buscaré.

2) Para quitar los ojos de tus problemas y colocarlos en el Señor (Salmo 121:1).

Salmo 121:1: Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?.

3) Para hablar con Dios (1 Pedro 3:12).

1 Pedro 3:12: Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal

4) Para quitar las cargas de tu corazón (Salmo 142:1-2)

Salmo 142:1-2:

1- Clamo al Señor con mi voz; con mi voz suplico al Señor.

2- Delante de él expongo mi queja; en su presencia manifiesto mi angustia.

5) Para que tus peticiones sean conocidas por Dios (Mateo 21:22).

Mateo 21:22: Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.