Génesis 1:1

1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

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Acerca de Génesis capítulo 1 versículo 1:

Génesis es el primer libro de la Torá (‘La Ley’ o Pentateuco) y también el primer libro del Tanaj, la Biblia hebrea (conocida por los cristianos como el Antiguo Testamento). En hebreo los libros del Pentateuco se conocen por su primera palabra, así que para los hebreos este libro es Bereshit ('En el principio').

El nombre génesis proviene del griego  (guénesis), ‘nacimiento, creación, origen’, en Génesis 2:4. En hebreo esta palabra «génesis» se dice (‘generación’) aunque como título del libro se utiliza (bereshít), en 'ivrit o hebreo Be reshith son las primeras palabras de la Torá (y por ende del Tanaj) y significan «En (el) Principio»

Origen del nombre «Génesis»

El nombre griego proviene del contenido del libro: el origen del mundo, el género humano y el pueblo judío, la genealogía de toda la humanidad desde el comienzo de los tiempos. También "génesis" tiene el sentido de "prólogo", ya que la historia judía comienza propiamente con el Éxodo, del cual el Génesis es simplemente un prolegómeno. Este título aparece en la Versión de los Setenta o Septuaginta Griega. En hebreo, el libro se llama «Bere'schíth»: "En el Principio", que se toma de la primera palabra de la frase de apertura.

Según el Génesis, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Varios de los personajes de este libro son relevantes para el pueblo judío: Noé, Abraham, Isaac, Jacob y José, por ejemplo.

Plegaria del Día

Oración a San Alberto Magno


Señor Jesucristo, que me llamaste a la primera hora de la mañana a tu viña, pues me has conducido desde mi juventud para trabajar en la religión por el premio de la vida eterna; cuando todo se haya consumado  y ya en el juicio final premies las acciones, ¿qué me darás a mí que estuve todo el día ocioso,  no ya en la plaza del mundo sino en la misma viña de la religión?

Oh Señor, que no mides nuestras acciones con el peso público sino con la balanza del santuario, haz que al menos caiga en la cuenta y me convierta en la hora undécima y que no sea hallado envidioso porque tú eres bueno.

Amén.