Gálatas 1:1-5

1PABLO, apóstol, (no de los hombres ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos),

2Y todos los hermanos que están conmigo, á las iglesias de Galacia:

3Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo,

4El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro;

5Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén.

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Acerca de Gálatas capítulo 1 versículo 1 al 5:

Gálatas 1:1-5, (Ga 1:1-5)

Plegaria del Día

Lunes Santo. Oraciones para Semana Santa


Por la mañana

Tienes entrada libre, Jesús, a este camino nuevo de tu sangre. Puedes hacerlo o retirarte. Pero ha llegado el momento de la decisión, la última etapa del camino. Hemos pasado largos ratos contigo, llenos de aventuras, sorpresas y transformaciones. Y yo sé que estoy en la víspera de ser testigo de la sorpresa más grande: tu paso decidido hacia el ocaso de tu carne, para alumbrar desde la humillación de tu muerte el día de la luz definitiva. No vas a echarte atrás; no desertarás ni rechazarás esta HORA definitiva, aunque sabes que te van a pisotear hasta matarte. Y porque mueres nos das tu vida a los que, por nuestra condición de mortales, no teníamos posibilidad de vivir. "Sabiendo Jesús que había llegado su hora, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo ". Como decía san Pablo, Dios nos libre de gloriarnos si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Tu cruz adoramos, Señor, y veneramos tu pasión gloriosa. Ten piedad de nosotros, tú que has muerto por nosotros.


Por la noche

En aquellos días primeros, recién iluminados, los cristianos, los discípulos de Jesús soportaban combates y sufrimientos; se exponían públicamente a insultos y tormentos, o se hacían solidarios de los que así eran tratados. Compartían el sufrimiento de los encarcelados, aceptaban con alegría que les confiscaran los bienes, convencidos que tenían bienes mejores y permanentes. Hoy quizás, ¡seguro!, nos falta constancia para cumplir la voluntad de Dios. No vivimos tan intensamente de fe; nos acobardamos con frecuencia. Que el Señor nos conceda esa fe que nos haga gente decidida, que nunca se echa atrás (cf. Hb 10,35-39). Que realmente seamos valientes hasta la sangre, para cumplir tu voluntad, Padre Dios. Levanta nuestra débil esperanza; y con la fuerza de la pasión de tu Hijo protege nuestra fragilidad, fragilidad de humanos pequeñitos y cobardes.