Deuteronomio 1:1

1ESTAS son las palabras que habló Moisés á todo Israel de esta parte del Jordán en el desierto, en el llano delante del mar Bermejo, entre Parán, y Thopel, y Labán, y Haseroth, y Dizahab.

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Acerca de Deuteronomio capítulo 1 versículo 1:

Deuteronomio (del griego Deuteronomion , la segunda ley; hebreo: Devarim, "estas son las palabras") es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo. Se ubica en el quinto lugar, precedido por Números y es, en consecuencia, el último texto de la Torá ("La Ley"o "Enseñanzas de Dios") y, para los cristianos, del Pentateuco ("Las Cinco Cajas" donde se guardan los rollos hebreos). En las Biblias cristianas, se encuentra antes de los Libros históricos, el primero de los cuales es Josué.

La "Segunda Ley"

El libro recibió el nombre de Deuteronomio porque así se lo titula en la versión griega de los LXX: déuteros nómos o "Segunda Ley" por oposición a la "Primera Ley" recibida por Moisés en el Monte Sinaí. Por este motivo, la Vulgata latina traslada la voz griega como Deuteronomium.

La Vulgata es la traducción de la Biblia al latín, hecha por San Jerónimo.


Plegaria del Día

Oración a San Juan Bautista para peticiones urgentes


Bendito San Juan Bautista, que fuiste elegido para anunciar a los hombres 

la venida del reino de Cristo, 

guía nuestros pasos por las sendas de la justicia y la paz,

y alcánzanos del Señor su misericordia y perdón. 


Gloriosísimo San Juan Bautista,

precursor de mi Señor Jesucristo,

lucero hermoso del mejor sol,

trompeta del Cielo,

voz del verbo eterno, 

consígueme del Señor su benevolencia y bendición.

 

Tú que eres el mayor de los santos

y alférez del Rey de la Gloria, 

que eres más hijo de la gracia que de la naturaleza,

y por todas las razones

príncipe poderosísimo en el Cielo, 

consígueme del Señor su clemencia y protección .

 

Glorioso San Juan Bautista,

hoy en mi desespero te ruego 

que me ayudes en estos duros momentos, 

necesito tu valioso auxilio 

para solucionar mis penas y miserias, 

media ante el Señor para que me conceda:

 

(decir lo que se necesita conseguir)

 

Te pido mártir invencible que no desoigas mis penas 

y por los privilegios con que te enriqueció Dios 

consigue que mi pedido sea concedido lo antes posible 

si fuere conveniente para mi salvación;

y si no, una perfecta resignación,

con abundante gracia,

que haciéndome amigo de Dios,

me asegure las felicidades eternas de la Gloria.

 

Amén.

 

Rezar El Credo, tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

Repetir la oración y los rezos durante tres días consecutivos.