1° Reyes 1:1

1COMO el rey David era viejo, y entrado en días, cubríanle de vestidos, mas no se calentaba.

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Acerca de 1° Reyes capítulo 1 versículo 1:

I Reyes (hebreo Melajim Álef), es uno de los libros del Antiguo Testamento de la Biblia y del Tanaj. Tanto en la Biblia católica como en la judía, es precedido por el Segundo Libro de Samuel, y sucedido por el Segundo Libro de los Reyes. Se lo conoce también como "1 Reyes", "Libro Primero de los Reyes", o Libro Tercero de los Reyes o III Reyes en la tradicional denominación de la LXX y la Vulgata latina.

Estructura

La descripción de los reinados sigue una pauta más o menos constante, pero algo diferente para cada uno de los reinos:

Reino de Judá

Sincronismo del rey en cuestión con su contemporáneo de Israel;

Edad del soberano al subir al trono;

Duración del reinado;

Nombre de su madre; y

Juicio religioso sobre su mandato.

Reino de Israel

Sincronismo del reinado con el de Judá;

Duración del reinado; y

Juicio (siempre negativo) que incluye una condena general de índole religiosa y una condena individual por haber continuado el error de dividir el reino.

Plegaria del Día

Oración para la familia


Padre nuestro que estás en el cielo, en la tierra y en el mar,

te doy gracias por tu hijo, nuestro Salvador Jesucristo,

que dio su santa sangre por nosotros,

para que fuéramos liberados de todos nuestros pecados.


Hoy te pido, que con la misma sangre que fue derramada en la cruz,

cubras a mi familia con ella, para que ningún mal sea capaz de acecharnos.


Expulsa lejos de nosotros a todo aquel y aquello que quiera dañarnos,

aleja todo peligro y amenaza que se oculte entre las sombras,

las malas influencias y malas palabras.


Cubre con tu majestuosa sangre cada costado de mi hogar,

y asimismo, la mente y pensamientos de cada uno que en ella habitamos.


Maravilloso y bondadoso Dios, a tus ojos somos perdonados y puros,

a la espera de que llegue nuestro momento y vivir en el triunfo,

enséñanos el camino del amor y la paz,

aparta todo orgullo, desprecio, ira y depresión.


Arrópanos en tu manto amoroso

y cada uno seamos fieles oyentes de tu testimonio,

sin burlas ni quejas sobre ellos, ni blasfemias o actos que a tus ojos no son agradables.

En el nombre de Jesús. Amén.