1° Pedro 1:1-5

1PEDRO, apóstol de Jesucristo, á los extranjeros esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bithinia,

2Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sea multiplicada.

3Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

4Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos

5Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo.

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Acerca de 1° Pedro capítulo 1 versículo 1 al 5:

La Primera epístola de Pedro es una carta bíblica dirigida a los israelitas dispersos en el mundo. Mucha gente confunde la primera dispersión (conquista de Israel por Asiria y conquista de Juda por Babilonia) con la dispersión que ocurrió después de la destrucción del templo en el año 70 d. C. El autor aboga por la determinación y la perseverancia en la persecución, los deberes prácticos de la vida santa, cita como ejemplo a Cristo y otros motivos de paciencia y santidad y concluye con admoniciones para sacerdotes y pueblo.

Ha sido definida como «el más denso resumen neotestamentario de la fe cristiana de la conducta que tal fe inspira».

Esquema y contenido doctrinal

La carta se abre con un breve saludo introductorio a la que sigue un conjunto de exhortaciones para la vida de los cristianos que son justificadas por medio de elementos doctrinales: se invita a vivir en la santidad ya que los cristianos han sido redimidos, se llama a la vivencia de la caridad evangélica unidos con Cristo, se exhorta a cúmplir las obligaciones cívicas, comunitarias y familiares, muestra el modo en que los cristianos han de afrontar la persecución gracias a los méritos obtenidos por Jesucristo. Luego habla de los carismas y de su buen uso en la comunidad y alienta a quienes han sufrido la persecución. Finalmente vuelve a recordar a todos, comenzando por los responsables su llamamiento a la gloria de Dios. En la conclusión retoma la intención de la carta y manda los saludos epistolares.

Se trata, por tanto, de una exhortación a la vida cristiana moral y a la coherencia con la fe a pesar de la persecución o las pruebas. Según el autor de la carta, esto solo es posible por la regeneración que Cristo ha alcanzado por medio de su muerte y Resurrección (aún cuando se tratara, siempre según el autor de la carta, de una intención divina siempre presente desde el génesis). Es el Espíritu de Dios, el de Jesucristo quien santifica a los cristianos así como resucitó a Jesús. La consideración de la vida de Jesús es también para el autor de la carta una motivación para el actuar del cristiano: el resultado de la resurrección implica que se pueden afrontar todas las pruebas con esperanza en la salvación definitiva.

Plegaria del Día

Oración a San Juan Bautista Rossi

Gloriosísimo San Juan Bautista,

por el amor ardiente

que tuviste al Niño Jesús

y por la santísima dulzura

que infundió en tu corazón

con sus halagos;

por aquellos privilegios

que te concedió para hacer

tantos milagros a favor de tus devotos,

te suplico te dignes favorecerme

en todas mis necesidades con tu eficaz patrocinio

y en particular te ruego me alcances

la gracia que te pido en este día.


¡Oh, glorioso San Juan Bautista,

muévete a piedad de esta alma acongojada,

que en ti puso sus esperanzas;

líbrala, te ruego, de sus miserias.


¡Oh, santo de los milagros!,

alivia la congoja de mi corazón,

y haz que yo viva aquí

como verdadero amante de mi Jesús

para poder gozar de Él en el Cielo.


Amén.